Hoy, en consulta Online con una paciente, hablábamos de una técnica que me pareció maravillosa para ayudarnos a relajarlos y reducir los niveles de ansiedad o malestar asociados a situaciones de estrés como la que estamos viviendo con el coronavirus/cambios. Son muchos los recursos con los que trabajamos de forma habitual, para llevar a cabo una mejor auto-regulación emocional, pero hoy hablaremos de este en concreto.

Como explicaba en el último texto, “El coronavirus, un trauma vital”, nuestro cerebro está intentando encontrar el modo más adaptativo de sobrevivir a la situación actual, con los menores costes posibles.

Por ello, intentar calmarnos o autoregularnos desde el pensamiento (neocortex)  resulta muy complejo, porque nos encontramos en un secuestro emocional desde el miedo, el pánico y la incertidumbre, siendo estas emociones mucho más primitivas que poco entienden de razón.

cerebro en coronavirus

¿En qué consiste la relajación de los cuatro elementos?

Los recursos deben dirigirse al mismo nivel en el que el cerebro está “colocado”, por ello, la técnica de los cuatro elementos, a través de sensaciones corporales, ayuda a ir desactivando el sistema para reducir el nivel de distrés (estrés negativo).

  • Aire = Respiración
    Inhala lentamente por la nariz contando dos  y soltamos por la boca contando cuatro como si tuvieses frente a ti un espejo que quieres empañar. Puedes repetirlo aumentando los tiempos, siempre la espiración sea el doble de segundos que la inspiración.
  • Agua = Saliva
    Nota la sensación de la saliva en tu boca, puedes humedecer los labios y tragar, sintiendo cómo  está en el cuerpo y recordando que aproximadamente  un 70% de tu cuerpo es agua.
  • Fuego = corazón y calor
    Coloca la mano en corazón notando el latido e imaginando como en cada latido ese corazón bombea sangre a todo tu cuerpo.
    Frota tus manos rápidamente y observa como desprenden calor al apoyarlas sobre tus muslos. Apoya las manos sobre el pecho y vuelve a notar el latido y el calor de nuevo.
  • Tierra = suelo
    Inspira y nota los pies en contacto con el suelo. Mueve lentamente los pies de forma rítmica, sintiendo la intensidad y todas las sensaciones que recorren tu cuerpo.
  • Para terminar puedes integrar todos los elementos en un único ejercicio, llegando así a una relajación completa.

Todo lo que sea de  ayuda aportará esa pequeña dosis tan necesaria.

Como siempre quedo a vuestra disposición.