Trabajar con Terapia Online parece una ventaja más de la era digital que podemos y tenemos que trasformar en mayor accesibilidad al bienestar.

En ocasiones, me encuentro que los pacientes tienen la percepción errónea de que no van a conseguir los mismos resultados, es más, incluso esa duda puede surgir entre los profesionales cuando empiezan a ponerse en contacto con lo digital. Ahora mismo, que más de la mitad de mis pacientes son atendidos vía online, y una vez comprobados los resultados desde un punto de vista clínico, creo que es una opción esencial que debemos dar a aquellos pacientes con posibilidad de llevar a cabo su terapia de una forma más práctica a fin de cuentas.

¿Cómo sé si puedo hacer terapia Online?

En un primer acercamiento, no hay ninguna característica concreta que imposibilite este formato. Para mí hay cuatro razones por las que elijo ver al paciente preferiblemente en presencial, como determinadas patologías cuya intervención es más sencilla en persona, la intensidad de los síntomas, técnicas de tratamiento concretas y cuando el paciente es muy corporal y sentimos que perdemos información de trabajo importante.

A mis pacientes que atiendo por Skype, siempre les digo que, cuando es viable, puedo requerir una asistencia presencial puntual. En algunos casos cabe plantear al paciente la posibilidad de que si necesitamos, vamos a compaginar terapia online con terapia presencial para posteriormente pasar ya una terapia exclusivamente digital.

Cada persona, requiere una intervención personalizada y única, yo siempre digo que en terapia debemos disponer de un amplio abanico de herramientas de intervención para llegar de verdad donde queremos llegar. No todos los casos requieren la misma técnica, ni modelo de intervención ni recursos clínicos, cada uno es específico, igual que cada persona tiene un canal de comunicación más desarrollado, verbal/racional, emocional ó corporal/somático. Por ejemplo, con pacientes que se expresan mucho a través del cuerpo, la terapia online puede no ser la más indicada porque, por el plano de la pantalla, podemos perder información clínica muy importante. Pero que no sea lo más indicado en términos absolutos , no
quiere decir que no se pueda compaginar la terapia online y presencial en función del momento terapéutico.

Debemos dar al paciente la posibilidad de tener un psicólogo a un clic, de tener un recurso en su bolsillo, en la mesa de su escritorio, al final, no deja de ser una herramienta que como profesionales actualizados e implicados, tenemos que estar preparados para dar a nuestros pacientes.

La terapia es algo donde el paciente está haciendo un trabajo personal, muchas veces la distancia o el desplazamiento pueden ser una excusa, para no hacerse cargo de uno mismo, pero ahora la terapia online, la telepsicología o como queramos llamarle hace posible que todos podamos hacernos cargo de nuestras cosas sin excusas, sin distancias, sin tiempos, sin aparcamiento y sin disponibilidad horaria.

Plantear la terapia online tiene que ser una posibilidad que debemos dar al paciente como profesionales comprometidos con la salud mental. Es un recurso y tiene que estar al alcance de todos.

Entre las ventajas de la terapia online desde punto de vista son muchas y variadas creo que la principal de todas es romper las barreras que a veces no dejan de ser excusas. Mis expectativas como profesional son siempre las mismas, no pueden ser diferentes en un proceso de terapia online ó presencial. Los objetivos terapéuticos tienen que obtenerse en igualdad de condiciones por ello yo evalúo el resultado de las intervenciones en función de si es comparable a una terapia presencial. Ésto al final es lo importante, que la intervención sea igual de eficaz en todos los niveles añadiéndole una mayor accesibilidad.